Evaluación neurofuncional
Analizamos desarrollo motor, sensorial, cognitivo y conductual.
En NeuroFlow basamos nuestro enfoque en los principios de la neurología funcional y en el Método Melillo, un modelo internacionalmente reconocido que observa el desarrollo desde la relación entre cerebro, cuerpo, sentidos, movimiento y entorno.
El objetivo no es trabajar únicamente sobre síntomas visibles. Buscamos identificar desequilibrios funcionales que pueden estar afectando la atención, el aprendizaje, la regulación, el movimiento y la interacción con el entorno.
Con esa información diseñamos ejercicios personalizados, tecnología terapéutica y acompañamiento familiar para favorecer nuevas rutas de organización neurológica.

Analizamos desarrollo motor, sensorial, cognitivo y conductual.
Movimiento, equilibrio, coordinación, reflejos y postura.
Atención, ritmo, procesamiento, planificación y flexibilidad.
Herramientas para casa y ajustes continuos del plan.
Antes de hablar de diagnósticos, buscamos entender cómo el sistema nervioso procesa movimiento, información sensorial, atención, regulación y aprendizaje.
Movimientos iniciales que deberían integrarse y que pueden influir en lectura, escritura, atención, postura y regulación.
Equilibrio, orientación espacial, movimiento, tono muscular y capacidad de permanecer organizado.
Cómo el paciente recibe, filtra y responde a estímulos del cuerpo y del entorno.
Funciones ejecutivas, ritmo, procesamiento, memoria de trabajo y habilidades académicas.
Capacidad de volver a la calma, adaptarse a cambios y sostener vínculos.
Estrategias concretas para casa y colegio, porque el cambio ocurre dentro y fuera del centro.
El Método Neuroflow propone observar cómo se comunican y organizan distintas áreas del sistema nervioso para diseñar intervenciones específicas, progresivas y medibles.
Comprendemos el perfil neurofuncional, sensorial, motor, cognitivo y familiar del paciente.
Buscamos áreas que necesitan mayor organización, integración o estimulación específica.
Combinamos movimiento, ejercicios, tecnología terapéutica y estrategias familiares.
Revisamos el proceso, ajustamos objetivos y acompañamos a la familia en cada etapa.
Antes de intervenir, evaluamos. Antes de exigir, entendemos. Antes de avanzar, diseñamos un camino.